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De la no existencia de la nada surge la vida.
Una mujer ser queda embarazada y en el momento de la formación del nuevo cuerpo dentro del vientre de la madre, a los 22 días, el corazón de un embrión empieza a latir. Sin embargo el tamaño del embrión no ha alcanzado aún 1 cm. Y los latidos se producen como promedio unos 70 impulsos eléctricos por minuto.

¿No es increíble la fuerza que crean los latidos del corazón de un embrión? Y se mantiene latiendo en marcha durante toda una vida.
Es un milagro, es algo mágico. De repente se crea una nueva vida.
Nuestro corazón es como una bomba que no descansa nunca desde el primer instante en que surgió ese embrión hasta el día en que deja de funcionar. Funcionando sin descanso. Cada segundo, en nuestro corazón se crean pequeñas corrientes eléctricas con el fin de iniciar las contracciones y asegurar el funcionamiento de esa bomba perfecta.

¿Cómo se forma la corriente eléctrica?

La electricidad es una forma de energía. Estamos completamente rodeados de energía, nuestro cuerpo es materia formada por átomos. Cada átomo tiene un núcleo que contiene partículas cargadas positivamente (protones) y partículas sin carga (neutrones). El núcleo del átomo está rodeado por partículas cargadas negativamente, llamadas electrones.
El movimiento genera acción, la acción genera movimiento. La electricidad es producida por el movimiento de los electrones. ¿Cuáles son las fuentes de energía eléctrica? Generamos energía de fuentes como el carbón, gas, petróleo y otras fuentes naturales. Nuestro cuerpo humano también produce electricidad.

Cómo genera nuestro corazón energía.

Cada célula de nuestro cuerpo contiene sodio, calcio, potasio y cloro cargados eléctricamente. Esta carga eléctrica recibe el nombre de iones.
La concentración de estros iones, tanto dentro como fuera de la célula, provoca una diferencia de potencial eléctrico entre el interior y el exterior de la misma. Este movimiento provoca una diferencia de potencial eléctrico entre el interior de la célula y el exterior.
Este potencial de la membrana es el resultado de la diferencia en las concentraciones de iones internos y extracelulares. Las cargas de estos iones son diferente entre sí.
Por ejemplo, el sodio y el potasio tienen una carga positiva (+1), el calcio tiene dos cargas positivas (+2), y el cloro tiene una carga negativa (-1).
Una célula en estado de reposo es negativa, es decir, tiene más iones negativos dentro de la célula si la comparamos con su exterior. Los iones de sodio, calcio y potasio tienen unos canales por donde pueden traspasar la membrana de la célula.
El aumento del potencial de la membrana provoca una oleada de iones sodio que entran dentro de la célula. Este movimiento es tan rápido que en una décima de segundo entran los iones sodio y también los iones calcio, que cargan de forma positiva creando un entorno positivo. Una vez dentro, los iones se liberan formando una contracción, liberando a los que están dentro de la célula para que pasen al medio extracelular. Esta pérdida de iones produce el potencial que hace que vuelva a ser negativo.
Ahora hay una cantidad extra de calcio y de sodio dentro de la célula y cantidades adicionales de potasio fuera de ella. Esto es conocido como la bomba sodio-potasio, que expulsa el sodio e introduce el potasio.
Gracias a esta bomba nuestro cuerpo restablece el equilibrio iónico en cualquiera de las células de nuestro cuerpo. Sin esta bomba, nuestras células habrían llegado a su fin. Gracias a esto la vida se hace posible para nosotros.
Cuando hay un desequilibrio de los iones, el ritmo de nuestro corazón se altera. No cabe la menor duda de que nuestro corazón es un milagro y nosotros somo el resultado de este milagro, la vida.
En el próximo capítulo continuaremos hablando de este maravilloso Corazón y la Chispa de la Vida.